| clocksforwebFree! |

Hoy me he levantado con otra noticia triste. Mario Benedetti nos ha dejado. Ha partido desde su casa, de forma discreta y en silencio. Tal vez se haya marchado persiguiendo el garabato de la lluvia.
Triste Nº 1
Por la memoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.
A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.
Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.
Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.
El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina
Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.
Mario Benedetti

Porque hasta las flores se entristecen mientras sueñan con campos de espiga y deseo.

No mires la tierra desde arriba, Ave Fénix. Probablemente la verás negra y hostil. Mira el cielo desde abajo, desde muy abajo, y puede que lo veas cubierto de flores.
CHAU PESIMISMO
Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara
pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo
Mario Benedetti

¿Loco, imprudente, irreflexivo, atolondrado, alocado, desequilibrado, demente, alienado, insensato?
ASIMO (¿¿¿Así Se Interactúa con los Músicos de la Orquesta???) dirigió el pasado martes a la Orquesta Filarmónica de Detroit en su interpretación de la obra "The Impossible Dream". Hay que reconocer que esta especie de Robocop chiquitito tiene su gracia, pero sospecho que para dirigir una orquesta hace falta algo más que ser gracioso.

Cuando todo alrededor se tiñe de negro, unas manos blancas dan luz al paisaje.

La lune blancheluit dans les bois.De chaque branchepart une voixsous la ramée.O bien aimé[e].... L'étang reflète,profond miroir,la silhouettedu saule noiroù le vent pleure.Rêvons, c'est l'heure. Un vaste et tendreapaisementsemble descendredu firmamentque l'astre irise.C'est l'heure exquise! Poema de Paul Verlaine
Música de Reynaldo Hahn


¿Es real lo que uno siente cuando imagina? ¿Es el soñar un camino sin retorno que te impide vivir con los pies en el suelo? ¿Te impide la fantasía ver la crudeza del mundo circundante? ¿Es el jardín de la fantasía, por lo tanto, un mundo de mentirijilla? No lo sé, al fin y al cabo sólo soy una simple flor. Sin embargo, no quiero que el jardín de mi fantasía se marchite para siempre y no quiero perder NUNCA la capacidad de asombrarme, de imaginar, de emocionarme, de soñar...

"We will remember not the words of our enemies, but the silence of our friends."
Martin Luther King, Jr.

"-Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista -dijo-, debes empezar por saber que ya has llegado..."
(Juan Salvador Gaviota, un relato de Richard Bach)
Todo empezó ayer. Revolviendo entre mis archivos encontré una vieja fotografía en blanco y negro. Allí, al otro lado, había una mirada enigmática atrapada en un pedazo de papel. Desde la estantería el lomo de un libro, también negro y blanco, aunque con una pizquita de amarillo, me llamó. Una gaviota rebelde de mirada también enigmática me observaba sin hablarme mientras jugaba a aprender a volar. La acompañé en su vuelo y me conmovió como hace años, muchos años atrás, ya lo había hecho.

Me encanta que me mires con la sonrisa dibujada en el rostro. No tienes boca, pero aún así me sonríes. Sonríes cuando me miras, y mis ojos, a su vez, te devuelven una sonrisa agradecida.
Gracias, girasol, por contagiarme la sonrisa.
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
Defender la alegría
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
Mario Benedetti

Era una estrella pequeña, de esas que quieren pasar desapercibidas, pero destacaba, aún sin pretenderlo, por su destello. Irradiaba una lucecita vivaracha, burbujeante a veces y que chisporroteaba otras. Una luz, en definitiva, que no dejaba indiferentes ni siquiera a las flores que la contemplábamos desde la distancia. Era chiquita pero muy hermosa, y adornaba ese pedacito de cielo que cuando las nubes son generosas y se retiran un poco, me permiten admirar desde mi estanque.
Sin embargo hoy su luz ya no está en el firmamento y la noche se ha vuelto más oscura. Se ha apagado de repente, sin hacer ruido, dejando el corazón de sus hermanas y el de este nenúfar totalmente destrozado. El viento se ha tornado también más frío y ulula entre los esqueletos de los árboles, que a su vez se han vuelto más negros, como si estuviesen frunciendo el ceño. La estrellita se ha apagado y ya no nos podrá regalar la leve caricia de su luz. Y yo me pregunto: ¿a dónde van las estrellas cuando se apagan definitivamente?
Es probable que permanezcan en el cielo, en forma de polvo de estrellas, y que ayuden al resto de sus hermanas a seguir brillando con más fuerza. Pero, aquí, desde el estanque, el cielo se me sigue antojando un poquito más oscuro y un mucho más triste.
Tal vez la lluvia, uno de estos días, me traiga como regalo un pedacito de polvo de estrellas.

Cuando la luz del día deja al descubierto los esqueletos de los árboles, el bosque enmudece. Cuando el bosque enmudece, el último pájaro tirita y alza el vuelo. Cuando el último pájaro alza el vuelo, este nenúfar suspira sobrecogido y mira su propio reflejo en el estanque. Cuando este nenúfar mira su propio reflejo en el estanque, sólo alcanza a ver la tristeza de los esqueletos de los árboles en un bosque enmudecido.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/